Rivka Inzelberg, investigadora de la la Universidad de Tel Aviv, publicó un estudio en la revista “Behavioral Neuroscience” el que afirma que la creatividad artística florece en las personas tratadas con Parkinson.
La profesora israelí dio cuenta de este efecto secundario cuando sus pacientes del Centro Médico Sheba dejaron de regalarle cajas de chocolates y comenzaron a llevarle objetos personales que habían hecho.
